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EL
ACUEDUCTO
DE
SEGOVIA

Arcos 166
Longitud 760 m
Altura max 26 m
Piedras 25.000


Sin lugar a dudas, el Acueducto de Segovia es, en su género, el monumento número uno del mundo; existen, como es sabido, otros acueductos distribuidos por varios países, pero ninguno de ellos se encuentra en el perfecto estado en que se conserva el de Segovia, ni tiene la esbeltez, el equilibrio, la prestancia y la belleza de éste. Sin lugar a dudas, es uno de los monumentos españoles más sobresalientes, aunque (y causa pena decirlo) aún no esta considerado así por muchos. Cabe suponer que quienes se han ocupado del Acueducto, y han sido y son miles y miles, en escritos de todo tipo, han estudiado a fondo "la puente", pero es de justicia decir que todavía falta una total unanimidad, un público y universal reconocimiento a este gigante de la arquitectura romana, que no tiene parangón. Muchos escritores le han dedicado bellos piropos y definiciones muy poéticas y brillantes; por supuesto, también los Segovianos le han piropeado a través de todas las épocas, pero, sin duda, uno de los calificativos más sorprendentes y más bellos que se hayan aplicado al Acueducto es el de "ceniza en vilo" que le dedicó un gran poeta y periodista local, Luis Martín García Marcos, en un soneto de gran belleza e ingenio. El Acueducto de Segovia, durante cientos de años maltratado, apenas atendido, como si se tratase de algo inmortal (que no lo es a pesar de su aspecto férreo), está siendo ahora objeto de la atención que debió dedicársele hace mucho tiempo. Pero, como dice el refrán castellano, "nunca es tarde si la dicha es buena". Y ahí está nuestro Acueducto, sometido a una vigilancia minuciosa que debe ser el punto de partida para una permanente atención a obra tan singular y gigantesca. Porque la vida del Acueducto necesita una protección y el alejamiento de todo elemento o circunstancia que pueda perturbar su existencia. Hay que insistir en que es, sin duda, una de las maravillas del mundo sobre la que aún no se ha reclamado la atención a escala mundial; aún no se ha sabido mostrar la monumentalidad única de esta gigantesca obra romana.