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TORRE DE ARIAS DAVILA



 

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TORRE DE ARIAS DÁVILA (SEGOVIA)

Sin lugar a dudas, Segovia es una de las ciudades españolas que conserva mayor número de casas fuertes; es un atractivo más de la capital, que muchas veces pasa inadvertido por visitas apresuradas, que se limitan a conocer los más sobresalientes ejempla-res arquitectónicos. Sin embargo, un paseo más detenido por Segovia puede proporcionar otras gratas experiencias, como es la de conocer las torres fuertes que siguen en pie (Hércules, Lozoya, Arias Dávila...). Cada una de ellas con su historia, proveniente, por lo general, de las familias funda-doras. Y tal le ocurre a la torre de Arias Dávila, cuya data se fija en la mitad del siglo XV, y que es la única muestra del palacio que existió en su día junto a ella, transformado posteriormente para ser palacio de los condes de Puñonrostro, luego parador durante el siglo pasado y, por último, Delegación de Hacienda, misión que, con los nom-bres correspondientes a los cambios políticos, mantiene hasta el presente, hoy como Delegación de Tributos. Curiosamente, en este edificio se vie-nen realizando obras de reforma, ininterrumpida-mente, desde hace medio siglo.

La torre fuerte, mandada construir por Diego Arias, siguiendo una costumbre de la época en la que los nobles caballeros se aficionaron a este tipo de torre defensiva, por causa de las desavenencias apa-recidas entre ellos mismos, se ha conservado en su primitiva estructura en buena medida, aunque el segundo cuerpo que la corona sea un añadido, aun-que hoy, acostumbrados todos a su presencia, se haría extraña su desaparición. Se caracteriza por el tradicional y singular esgrafiado segoviano y venta-nas con alfiz (recuadro de arco árabe), que evocan el estilo mudéjar, tan en boga en el reinado dé Enrique IV, de quien Diego Arias fue contador mayor del Reino, consejero y secretario, como asimismo de Juan II. No han faltado detractores de su persona, pero se le tiene por hombre piadoso y autor de numerosas obras religiosas.