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LA
CATEDRAL

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La Catedral,
con el Acueducto y el Alcázar, constituyen la famosa trilogía
de grandes monumentos que por todo el mundo han proclamado la
fama artística de Segovia. La Catedral resalta su esbelta
silueta sobre el punto más alto de la ciudad, cuyo caserío
domina como vigilante perpetua. Ultima en España de estilo
gótico, conocida como "Dama de las catedrales"
por su señorial prestancia y esbeltez, su primera piedra
fue colocada en 1525 por el obispo Diego de Ribera, participando
en la obra todos los segovianos sin excepción de clases,
que acarrearon material en procesiones que se dieron en llamar
de "echar piedra". Los planos fueron de Juan Gil de
Hontañón, al que, a su muerte, sucedió su
hijo Rodrigo y a éste Juan de Mugaguren, participando
asimismo otros destacados especialistas, como Pedro de Brizuela
que en 1620 hizo la portada de San Frutos. En la fachada principal,
que es la que mira al enlosado, se encuentra la puerta del Perdón,
gótica, con un parteluz, que solamente se abre cuando
hace su entrada un nuevo obispo. En esta fachada está
también la alta torre, que en 1620 fue restaurada en su
cúpula por haber sido destruida por un rayo, rebajándose
entonces su altura en doce metros. En 1558, antes de concluirse
las obras, fue inaugurado solemnemente el templo, aunque no se
consagró hasta 1768. Mide 105 metros de largo por 50 de
ancho y 33 de altura en la nave central. Dispone de una tercera
puerta, la llamada de San Jeroteo, que corona una imagen de este
obispo considerado como el primero de la diócesis. La
Catedral tiene planta de cruz latina con tres naves, es muy luminosa,
dispone de una colección de valiosa vidrieras, deterioradas
algunas y otras desaparecidas; el coro tiene una maravillosa
sillería; el retablo del altar mayor fue diseñado
por Sabatini y en él se venera la Virgen de la Paz, donada
por Enrique IV; el trascoro tiene un retablo de mármol
y bronce donde se encuentra la uma de plata con las reliquias
de San Frutos, patrono de la diócesis. En sus numerosas
capillas hay cuadros y esculturas de gran valor, sobresaliendo
un maravilloso retablo de Juan de Juni; el claustro fue trasladado
desde la primitiva catedral, que se encontraba en la explanada
aneja al Alcázar; en el museo hay una valiosa muestra
artística; bella también la Sala Capitular y en
el archivo, una formidable colección de incunables y el
ejemplar del "Sinodal de Aguilafuente", primer libro
impreso en España. |