IGLESIA
DE DURATON
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IGLESIA
DE DURATÓN
Hoy es un
pequeño pueblo, pero bajo su terreno, y en los archivos
oficiales, hay testimonios ine-quívocos de un pasado muy
glorioso. Duratón toda-vía ofrece sorpresas en
hallazgos de objetos romanos en los campos que rodean al pequeño
núcleo urbano, especialmente en el paraje denominado de
"Los Mercados", y al lado mismo de su bellísima
iglesia, se descubrió una importantísima necrópolis
visigo-da, en la que en los años 1942 y 1943 se realizaron
excavaciones de especial trascendencia, pues es la mayor conocida
en España. Estos restos de un pasa-do muy sobresaliente,
se unen a la singular traza del templo románico del siglo
XII, dedicado a Nuestra Señora de la Asunción,
que es, sin duda, una de la joyas románicas de la provincia.El
viaje hasta Duratón no es muy cómodo, por el estado
de algunas carreteras, pero apenas se cruza el pueblo y se rebasa
el puente medieval de piedra sobre el no, se encuentra la justa
compensación con la vista de la hermosa iglesia, situada
en una pradera cuyo entorno está bastante bien conservado,
a raíz de la restauración, afortunada, efectuada
en el tem-plo hace algunos años. El templo es de una sola
nave, con ábside de tambor en el que se abren tres venta-nas,
y al lado opuesto, al final de la planta, se levanta una torre
de época posterior y de una extraña confor-mación.
La contemplación exterior del templo hay que hacerla despacio
y minuciosamente, porque todo el edificio está lleno de
hermosos detalles artísticos y arquitectónicos.
En especial hay que detenerse en el atrio o pórtico que
mira al sur, que tiene una puerta, con seis arcos a un lado y
cuatro al otro, con colum-nas que sostienen bellísimos
capiteles, con espléndi-das tallas. Una iconografía
excepcional con temas vegetales, de animales míticos,
de figuras humanas, escenas de la infancia de Jesús, obras
de arte que tienen prolongación en los canecillos de la
cornisa con signos del Zodíaco y figuras humanas encajadas
en ciclos agrícolas: la caza, la poda de la vid, la recogida
de la fruta, la siega y la matanza del cerdo. |