IGLESIA
DE SAN ESTEBAN
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IGLESIA
DE SAN ESTEBAN
Si a un
segoviano se le pregunta por la "torre de gallo", de
inmediato señalará la de la iglesia de San Esteban,
una de las parroquias del recinto amurallado, bello ejemplar
del románico, situada en una amplia plaza donde disputa
la atención al sobrio Palacio Episcopal. Y es que la torre,
majestuosa, está coronada por una veleta que representa
a un gallo, desgraciadamente inmóvil desde hace unos años,
por lo que resulta inútil su presencia en cuanto a colaborador
para conocer la dirección del viento.
Bajo esta veleta se encuentra la llamada "reina de las torres
bizantinas", considerada por muchos como la más bella
del románico de Castilla. Consta de cinco cuerpos con
ventanas tapiadas en los dos primeros y abiertas en los restantes,
destacando las columnas que adornan cada una de ellas, con sus
respectivos capiteles. Durante una larga etapa de su existencia,
la cubierta, de una acusada inclinación, estuvo protegida
por láminas de pizarra, pero hace varias décadas
se decidió su sustitución por un ladrillo especial,
cuya inicial fortaleza se ha venido desmoronando a través
del tiempo y hoy, junto a algunos agujeros, se aprecia un desgaste
notable.
Adosado a templo y torre hay un precioso atrio con capiteles
de temática religiosa y vegetal; cabe señalar la
desaparición, en época pretérita, de los
ábsides, sustituidos por una capilla adosada a la pared
del altar mayor. El interior consta de tres naves y hay que destacar,
en una de las capillas, la presencia de una imagen de Cristo
crucificado que tiene desprendido su brazo derecho; se trata
de una obra gótica en madera policromada, del siglo XIII
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