IGLESIA
SAN MARTIN
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IGLESIA
DE SAN MARTÍN
De la magnífica
colección de templos románicos de que puede presumir
Segovia, no es fácil destacar uno, pero sí lo es
más la de elegir diferentes partes esenciales de cada
uno de ellos. Sin duda, una de las iglesias más sobresalientes,
situada dentro del recinto amurallado, es la de San Martín,
que forma parte importante, precisamente, de uno de los con-juntos
más bellos de la ciudad, el integrado por las plazas del
mismo nombre y de Medina del Campo, que el pueblo denomina familiarmente
como plaza de las Sirenas, por los dos animales extraños,
medio sirenas, medio leones, situados al pie de la amplia escalinata.
La iglesia
de San Martín, sobre la que el marqués de Lozoya
señala que acaso fuera la más rica e importante
de la ciudad, ofrece un conjunto de por-tadas y ábsides
de una especial belleza y con detalles ornamentales de alto valor.
La más llamativa es la puerta que da acceso frente al
altar mayor, a cuya riqueza arquitectónica hay que sumar
la portada que ahora nos ocupa, y que está ante ella cerrando
el majestuoso pórtico construido con posterioridad. Esta
portada es de considerable altura, esbelta, con afiligranadas
decoraciones en sus diferentes planos y, como dato sobresaliente,
que es lo que le da la auténtica personalidad, las cuatro
figuras humanas, de una gran severidad, talladas en piedra de
cuerpo estilizado, al estilo de las cariátides, pero con
un rostro de menor expresividad; están colocadas de dos
en dos, a ambos lados. Son figuras sobre cuya repre-sentación
auténtica no hay acuerdo, porque algunos expertos las
consideran apóstoles y otros profetas. En lo que sí
hay unanimidad entre técnicos e histo-riadores es en considerar
esta portada, junto al resto de las de San Martín y sus
ábsides, como uno de los mejores conjuntos del románico
segoviano. |